Pasaba caminando una mujer cuando un borracho que estaba en la esquina le dice:
¡Adiós fea!
La mujer enfurecida se voltea y le dice:
¡Borracho!
El borracho se sonríe y le contesta:
Sí, pero a mí, mañana se me pasa la borrachera.
Le dice un borracho al otro:
Sabes, cada vez que bebo, me pongo más apuesto.
¿Y eso por qué?
Cada vez que llego a mi casa, la señora me dice: ¡míralo, qué lindo!
En mi pueblo el número de habitantes nunca cambiaba.
Cada vez que una chica quedaba embarazada, alguien salía corriendo.
Papá! ¿Las galletitas de chocolates caminan?
No, mi niño, las galletitas de chocolates no caminan.
¡Pues me comí una cucaracha!